Exposición de Dinora Doudtchitzky precursora del grabado en Chile llega por primera vez a Viña del Mar

Silvia Quiroga 1Una selección de 60 óleos y grabados con diversas técnicas de la artista Dinora Doudtchitzky (Ucrania 1914/ Chile 2004) que implicaron el rescate y la restauración de su obra, además de una investigación de su vida y trabajo, son parte de esta muestra que por primera vez llega a Viña del Mar y podrá ser visitada hasta el 14 de agosto, en la Antesala y Sala Viña del Mar, Arlegui 683.

El montaje fue inaugurado anoche, en una concurrida ceremonia encabezada por Luis Bork, presidente de la Corporación Cultural de Viña del Mar, Jorge Salomó y Daniel Santelices, gerente y director, respectivamente de la misma institución, junto a Silvia Quiroga, hija de la artista visual Dinora Doudtchitzky.

“Las obras de esta exposición van desde lo figurativo a lo abstracto, de lo simple a lo complejo y reflejan un transición desde una concepción tradicional a lo contemporáneo en el arte. Hay figuras humanas y rostros, también la etapa Naturalezas y otra etapa importante en el desarrollo del grabado que es Cosmos, en la que su mirada se eleva y se torna universal, en ella todo cabe y refleja una búsqueda espiritual muy intensa. Luego tenemos las ciudades que aparecen miradas desde lo alto y comienzan a aparecer las visiones fugaces de sus recuerdos de infancia. También expresa su madurez como grabadora dominando todas las técnicas, particularmente la que se denomina de Hayter, que implica un gran esfuerzo y mucha paciencia, que la convirtió la única cultora de esta modalidad en Chile”, destaca Silvia Quiroga.

Pese a la excelencia de la obra de Dinora y de la importancia que tuvo como referente del arte nacional por su trabajo académico como profesora de grabado de la P.U.C. y por su protagonismo en el mítico Taller 99, aún es poco conocida en Chile, por lo que esta muestra reivindica su memoria y es un aporte a un patrimonio artístico invaluable.

Al respecto, Jorge Salomó resaltó “el valor que tiene Dinora en el arte nacional como una notable artista del grabado, no es casualidad que haya sido uno de los motores del famoso Taller 99, junto al gran Nemesio Antúnez, tal vez el taller que más influencia ejerció en el grabado en Chile y uno de los más importantes en Latinoamérica, pues constituye un clásico de la historia del arte. En él desarrolló un campo de imaginación maravilloso, donde es fantástico ver cómo en el grabado y en matices monocromáticos se puede lograr representar el cosmos y la naturaleza, a lo que se suma la fuerza en el retrato, la sutileza que le permite en muy pocas líneas ser capaz de representar todo lo que significa un rostro, con un oficio digno de ser destacado”.

A lo anterior se suman los objetos y herramientas que la artista utilizaba para elaborar sus obras en vitrinas dispuestas en la Sala Viña del Mar.

La labor de Dinora comenzó con retratos, frecuentemente femeninos y de niños, y vistas de la ciudad desde su taller. Su trabajo la hace participar en Salones Oficiales de Santiago, desde 1940, y una serie de exposiciones entre las que destaca la Primera versión de la Bienal de Sao Paulo, en 1951.

Luego fue el turno del grabado, especialmente con obras realizadas al buril y aguatinta. También exploró con sistemas de impresión a colores, siendo una de las pocas integrantes del Taller 99 en trabajarla. Así, adoptó el método grabado de Hayter que le permitió una mayor libertad en el uso del color.

Durante los años de máxima producción, Dinora realizó exposiciones individuales en Chile, Argentina y Uruguay. Participa en exposiciones colectivas en distintos países latinoamericanos además de Estados Unidos y en Europa.

La muestra podrá ser visitada hasta el 14 de agosto, de lunes a sábado de 10 a 20 horas, en horario continuo y con entrada liberada al público en la Antesala y Sala Viña del Mar (Arlegui 683).

Biografía

Dinora nace en Odessa, Ucrania, en 1914, en el se no de una familia judía y progresista. Durante su infancia, tuvo serios problemas de salud los que la llevaron a largos períodos de convalecencia.

Desde su cama y a través de la ventana, contempla la ciudad y dibujaba calles, techos, árboles, cúpulas e iglesias. Esos paisajes urbanos están presentes en gran parte de su obra.

En 1924, debido a la hambruna y las guerras, la familia de Dinora emigra y se establece en Buenos Aires, Argentina, país en el que completa su educación escolar y prosigue sus estudios en la Academia nacional de bellas artes y posteriormente en la Escuela Superior de Bellas Artes. En 1938, en Córdoba, Argentina, es galardonada en un concurso de ilustración con un pasaje a Santiago de Chile, lugar en que se siente a gusto desde sus primeros días, decidiendo quedarse para proseguir sus estudios en los talleres de pintura, mural y grabado en la Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Chile.

Establece vínculos con el medio artístico, chilenos e inmigrantes europeos, conoce y forma una familia con Daniel Quiroga, músico y periodista. Posteriormente adquiere la nacionalidad chilena. Su interés por el grabado la lleva a ser ayudante de Nemesio Antúnez en el primer curso de grabado impartido en la Escuela de Bellas Artes Aplicadas. Dinora fue su principal colaboradora en la creación del Taller 99, en 1956. Al respecto señala Nemesio: “Dinora, siempre sonrisa y generosidad, en 1956 formamos el Taller 99 donde ella fue cimiento, muro y ventana, lo hizo funcionar”.

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